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Autonomía

La autonomía significa que tiene el control de su vida. Usted decide qué hacer y cuándo. Al hacerlo, evite transgredir la autodeterminación de otros. El uso apropiado de la autonomía requiere de un profundo conocimiento de los límites y expectativas de otras personas. Desafortunadamente, es difícil encontrar este equilibrio sin limitar su propia autonomía más de lo necesario o sin transgredir accidentalmente la del otro.

Si sus actos en la vida cotidiana tienen implicancias en otras personas, tales como su cónyuge, hágase el hábito de consultarles en general antes de tomar una decisión. Del mismo modo, si sus actos tienen implicancias en una gran cantidad de personas, tales como dos empresas que se están fusionando, consúltelo con ellas. No obtendrá ni necesitará retroalimentación de todos, pero bríndeles la posibilidad de expresarse a aquellos cuyas vidas puedan verse afectadas en gran medida por sus actos. Al menos, informe a todos los grupos de interés, para que puedan ajustar sus actos y expectativas. Cuando debe responder a múltiples grupos de interés, utilice el “Sistema del balde.” En este sistema, usted coloca, en términos metafóricos, cada decisión en uno de los tres “baldes.” Las pequeñas decisiones que puede tomar solo, pero debe informar a los demás más adelante, deben colocarse en el “Balde 1: Informar.” Las decisiones a tomar que debe consultar con otros deben colocarse en el “Balde 2: Consultar.” Las decisiones que debe tomar con otros deben colocarse en el “Balde 3: Negociar en conjunto para llegar a un acuerdo.”

Estatus

Su estatus es el resultado de una comparación respecto de otros. Un estatus elevado puede dotarlo de seguridad e intensificar la influencia de sus opiniones. Puede influenciar a otros simplemente por el estatus mismo, razón por la cual los negociadores suelen disputarse la posición, como si existiera una cantidad finita de estatus a repartir. Se trata de una perspectiva peligrosa y errónea. La competencia por el estatus genera resentimiento entre las personas y puede socavar su capacidad para trabajar en conjunto. Algunas personas están muy atentas a los indicadores generalizados de estatus, tales como la universidad a la que asistió o quiénes son sus amigos. Algunas personas exigen ser llamadas por su título, lo cual es, en ocasiones, apropiado. Ante la duda, utilice el título formal de la persona.

Su estatus cambiará de acuerdo con los valores y las exigencias de contextos específicos, con lo cual debe tratar a todos con cortesía y respeto. Acepte la posición de cada individuo en su campo y reconozca que esta experiencia suma a su interacción algo de lo cual usted podría carecer. Si puede identificar áreas de mutua experiencia, tal vez pueda dividir las responsabilidades para una interacción determinada sin generar conflictos. La posición no es absoluta; podría pasar a ser superior o inferior. Eleve su posición instruyéndose, recabando información sobre aquellos con los que interactúa y aceptando su posición.

(Beyond Reason: Get What You Want Improve Your Relationships Using Emotions as You Negotiate) por Roger Fisher and Daniel Shapiro Copyright © Roger Fisher y Daniel L. Shapiro, 2005

"Roles"